enredando su alma a la tuya,
Asomándola al balcón de tu mirada para mostrarle un paisaje de atrezo.
Ciñendo su cintura susurraste que la querías...
regalando mil promesas en poemas dedicados,
inventando sueños, dibujando un mundo de tinta para dos sobre papel.
Ella leía cada noche aquellas letras, bebía de ellas,
aprendió a soñar , a creer...
Hay tinta que la diluye el agua y una noche una tormenta llegó.
Borrones enturbiaron las palabras, hasta que perdieron todo significado,
silencios apagaron tu voz aún llamándola mil veces.
Ella seguía por las noches buscando aquellas letras,
recordando el rostro que le dio la espalda,
aferrándose a un sueño que tan solo fue sueño nada mas.
Humo, solo humo que se diluye y desaparece,
dejando huella solo en su recuerdo...
recuerdo en forma de lágrimas que la devuelven a la realidad.
Ella siente, ella ama, ella sueña, ella entrega , ella es grande, ella...ella es ella.
Tú, tú solo fuiste y eres palabrería, palabrería nada mas.
Simple palabrería.





