Aquella mañana, María recorrió el camino de vuelta a la que fue su casa, "de vuelta a casa", sonaban ridículas aquellas palabras en su mente.
Habían pasado cinco años desde que marchó una madrugada jurándose a si misma que era para no volver, solo se atrevió a mantener contacto telefónico con su madre durante esos dos últimos años, cuando por las noches empezó a despertar sobresaltada al soñarla muerta en manos de su padre, cuando obsesionada, creía escuchar su nombre en cada uno de los noticiarios al anunciar los nombres de las mujeres muertas a manos de sus maridos y verdugos...
Lo curioso de la historia es que a ella, a su madre, jamás le puso una mano encima... tan solo se dedicó a vejarla, a insultarla, a convertirla en nada, en menos que nada.

Conducía por una carretera que la retrocedía en el tiempo, recuerdos la asaltaban, su cuerpo se tensaba más y más a cada metro que la acercaba a aquel infierno que un día creyó no poder dejar jamás.
Su madre, la noche anterior y por primera vez en su vida, la llamó llorando para pedirle perdón...
Perdón por no querer escuchar sus gritos,
por no defenderla de
él...por el miedo a sus golpes,
por disimular sus morados y mandarla a la escuela,
por dejarla sola en su habitación cuando
él se colaba por las noches,
por taparse los oídos al escucharla gritar,
por temblar al escuchar los gritos de
él apestados en alcohol,
por no haberla sacado de aquella casa ...
por haberlo escojido a
él Siempre, por haber escojido el miedo,
por robarle su niñez...
-Madre, mañana voy a ir a verla...

Hacía mucho tiempo que no hablaba de todo aquello con su madre, en su adolescencia, cuando toda la realidad le golpeó en la cara, quiso comprender su comportamiento, no encontró respuestas, solo silencios, excusas al principio...después las tornas giraron, nada era para tanto, todo eran exageraciones de una hija desagradecida que solo se dedicaba a ir a casa para comer y dormir...que no se preocupaba de sus padres y todo eran reproches y malas contestaciones...
"una niñata rebelde que solo sabía salir a putear con sus amigas"
Desde entonces dejó de llamarla mamá...

Aparcó el coche en la entrada, llamó a la puerta y escucho los pasos lentos que aún pasado el tiempo reconoció como los de su madre.
La luz del interior estaba en penumbra y la puerta no se abrió del todo, su madre se quedó en el quicio de la puerta, resguardada por ella, media sonrisa en su cara, pero no se adelantó para abrazarla...María no supo muy bien como actuar.
-Hola madre...puedo pasar?
-...hola María...sí, pero esque...verás...tu padre está enfermo y...creo que no es un buen día, se que tendría que haberte llamado, pero yo tampoco me siento demasiado bien...lo siento, lo siento...
María podía oler el aliento de su madre apestando a alcohol a la distancia que se encontraba, su cuerpo empezó a temblar de rabia contenida, de un golpe abrió la puerta de par en par y la luz iluminó la casa.
Se escuchó la voz grave y rota de su padre gritando desde la habitación del fondo.
-¿Qué coño pasa?!
_ Es María!! ha venido a vernos!!
_...y se puede saber que coño quiere esa ahora?...déjadme dormir!!
María miraba la escena atónita, sintiendo palpitar el odio y la rabia en sus sienes, la sangre se acumulaba por sus venas y sentía como se mareaba por momentos.
Echó un vistazo a la que fué su madre, estaba vieja, con un labio partido y respiraba alcohol...
_Tenías razón madre, no es un buen día.
-Sí hija, está enfermo, ya conoces a tu padre.
_No madre, estays enfermos.
Se acercó a ella, le dió un beso en la frente y cerró la puerta tras de si.